Cómo dejar dinero a alguien cercano sin que se vuelva incómodo
Antes de transferir nada, acordad cinco cosas y ponedlas por escrito: cuánto, para qué, cuándo se devuelve, en cuántas veces y qué pasa si un mes no puede. Diez minutos de conversación incómoda ahora evitan meses de silencio incómodo después. El préstamo no estropea las relaciones; lo que las estropea es la ambigüedad.

¿Debería prestar este dinero?
Antes de las condiciones, la decisión. Tres preguntas honestas:
¿Puedo perderlo? No «me fastidiaría», sino si podrías perderlo sin que afecte a tus planes. Si la respuesta es no, presta menos o no prestes.
¿Sé para qué es? No para juzgarlo, sino porque cambia todo. Un dinero para una fianza tiene fecha de recuperación; un dinero para tapar un agujero suele ser el primero de varios.
¿Podré decirle que no la próxima vez? Prestar crea precedente. Si sabes que no vas a poder negarte a una segunda petición, considera que la cifra de hoy no es la cifra final.
Si alguna respuesta te incomoda, tienes tres salidas: prestar menos, regalar una cantidad menor y decirlo claro, o decir que no. Las tres son mejores que prestar a disgusto.
¿Qué hay que acordar antes de prestar?
Cinco cosas, y ninguna es negociable:
| Qué | Por qué importa |
|---|---|
| Importe exacto | Evita el «te di algo más, ¿no?» de dentro de un año |
| Fecha o fechas de devolución | Sin fecha no hay retraso, y sin retraso no hay conversación posible |
| Número de cuotas | Cien euros al mes se pagan; mil de golpe se posponen |
| Medio de pago | Transferencia en ambos sentidos, nunca efectivo |
| Qué pasa si un mes falla | Acordarlo en frío evita improvisar en caliente |
La quinta es la que casi nadie acuerda y la que más conflictos evita. Basta con algo tan simple como «si un mes no puedes, me avisas antes del día 5 y lo movemos».
¿Hay que hacer un contrato?
Depende del importe, pero algo por escrito siempre.
Para cantidades pequeñas, un mensaje claro basta: «Te presto 500 € hoy y me los devuelves el 15 de octubre. Sin intereses». Fechado, guardado, y ambos lo tenéis.
A partir de unos cuantos miles de euros conviene un documento privado firmado, con identificación de ambos, importe, calendario y firma. No hace falta notaría.
Y en cualquier caso hay un trámite fiscal: el prestatario debe presentar el modelo 600 ante su comunidad autónoma en 30 días hábiles. Está exento de pago, pero es obligatorio, y es lo que impide que Hacienda pueda tratar la operación como una donación.
¿Cómo lo planteo sin que parezca desconfianza?
Es el punto donde todo el mundo se atasca, y se resuelve con el encuadre.
No lo presentes como protección tuya, preséntalo como claridad para los dos. «Lo escribimos para que ninguno se líe con las fechas» es cierto y no ofende a nadie.
Ayuda hacerlo antes de decir que sí, no después. Si primero aceptas y luego pides condiciones, parece que te has arrepentido. Si las condiciones forman parte del sí, forman parte del favor.
Y si la otra persona se ofende porque quieres escribirlo, eso es información. Alguien que va a devolver el dinero no tiene nada que perder por escribirlo.
¿Y si quiero ayudar pero no prestar?
Es una opción legítima y a menudo la mejor. Regalar 300 € cierra el asunto hoy; prestar 1.000 € lo mantiene abierto dos años.
Dilo con esas palabras: «No puedo prestarte mil, pero te doy trescientos y no me los devuelvas». Es más generoso de lo que parece, porque le ahorra a la otra persona la deuda y a ti la espera.
Lo que hay que retener
Decide primero si puedes permitírtelo. Acuerda cinco cosas. Escríbelas, aunque sea en un mensaje. Transferencia siempre. Y presenta el modelo 600 si el importe lo merece.
El objetivo no es blindarte frente a alguien de confianza. Es que dentro de seis meses ninguno de los dos tenga que recordar de memoria lo que acordasteis.